SERVICIOS HUMANITARIOS EN PLANTACIONES DE TÉ

Los trabajadores de las plantaciones de té han sido durante mucho tiempo una de las fuerzas laborales más explotadas. Por generaciones soportaron condiciones de vida deficientes, y su bienestar fue un factor trascendental en la cruzada de Mr. Merril J. Fernando para comercializar su propia marca de té, 100% de Ceilán. Mientras que la explotación de los trabajadores en todo el mundo ha estado cada vez más bajo la mirada de la gente, la realidad es que los trabajadores de las plantaciones de té no son explotados por malos empleadores, sino por un sistema de comercio en el cual, el té de Ceilán, ha estado atado por más de un siglo. Un sistema en el que la gran mayoría de los beneficios generados a partir de los frutos de su trabajo, se lo llevan organizaciones y marcas establecidas en el extranjero, dejando a los productores de Sri Lanka con un beneficio ínfimo, con el que luchan por llegar a fin de mes y no pueden pagar a sus trabajadores un salario decente. Comunidades que trabajan duro merecen ser capaces de ser auto-sustentables, y de tener una vida digna sin depender de las donaciones de organizaciones caritativas. Sin embargo, tristemente vemos las consecuencias de la negligencia y la explotación arraigada durante décadas, que no pueden ser corregidas de la noche a la mañana, y requieren considerable atención y asistencia. Por lo tanto, un foco importante de la Fundación gira en torno a la industria de las plantaciones de té y la mejora en el nivel de vida de sus trabajadores.

La educación es un área de particular interés para la Fundación, y en la que hemos puesto un énfasis especial. Los trabajadores de las plantaciones se han visto privados de acceder a la educación superior, y la cantidad que ha logrado recibir educación universitaria ha estado vergonzosamente por debajo de la media nacional. Tal estadística irrefutable demuestra la endémica falta de oportunidades y recursos que les han impedido sistemáticamente el acceso a la educación superior. Tratando de ayudar en la rectificación de esta anomalía, la Fundación creó un sistema de becas y la mejora de las instalaciones en las escuelas de las plantaciones. El primer médico de los agriculturas, Balakrishnan Satyaraj, el hijo de un recolector de té en Somerset Estate, y uno de los primeros destinatarios del programa de becas, ha completado sus estudios de medicina en la Facultad de Medicina Rajarata. Actualmente está terminando su examen práctico de último año en el Hospital Universitario de Anuradhapura. El éxito del modelo de negocios de la marca Dilmah, que va desde la planta hasta la taza, es un testimonio abrumador de que no existe un comercio más justo que cuando los agricultores comercializan sus propios productos.

Después de haber completado la mayor parte de las necesidades de infraestructura en las plantaciones, el proyecto también se enfocó hacia las mejoras nutricionales de los niños en los Centros de Desarrollo Infantil (CDC) a través del programa de comidas diarias. Cerca de 1.500 niños menores de cinco años son beneficiados diariamente con el programa de alimentos. Igualmente 850 niños reciben periódicamente útiles escolares para sus escuelas.

Jorge Hirmas 2560, Renca, Santiago de Chile

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